El nuevo curso de Gambeta en Bucaramanga ha comenzado con una participación récord de 230 niños y niñas, distribuidos entre las escuelas Luis Carlos Galán Sarmiento en Estoraques, con unos 120 participantes, y Oriente Miraflores en Morrorrico, con aproximadamente 110 participantes. Esta cifra supone un aumento respecto a los cursos anteriores, fruto de la consolidación del proyecto en Estoraques tras dos años y medio de trabajo y compromiso, y de la expansión del programa a Morrorrico, donde se inició en el segundo semestre del curso pasado y, este año, se desarrollará por primera vez durante todo el año.
El inicio de este nuevo curso viene marcado por varias novedades destacadas. El equipo de trabajo se ha ampliado hasta siete integrantes fijos, reforzando su estructura con la incorporación de dos licenciados como profesionales del deporte en la UTS, Marlon Uribe y Mayda Uribe, y tres estudiantes de psicología de la UCC, Sharit Liseth Navarro, Eliana Orellanos y Maria Camila Muñoz, quienes han pasado de ser estudiantes en prácticas durante el semestre pasado a voluntarias permanentes. Además, el proyecto sigue contando con el apoyo de estudiantes en prácticas de Deportes de la UTS en Estoraques y la UCC en Morrorrico, así como de Psicología de la UCC tanto en Estoraques como en Morrorrico. Todo el equipo cuenta con el apoyo continuo del coordinador general, Anuard Ríos Rondón, y del coordinador de prácticas de Deportes de la UTS, Sergio Reyes, quien cada vez tiene un papel más activo en el proyecto.
En términos pedagógicos y deportivos, este año se pretende hacer un seguimiento exhaustivo de los niños, tanto a nivel físico como cognitivo, con el fin de evaluar su evolución de manera trimestral. Paralelamente, se trabajará con las familias a través de talleres de educación emocional para sensibilizarlas sobre la importancia de su acompañamiento en la formación de sus hijos e hijas.
En este sentido, el impacto del proyecto va más allá del ámbito deportivo y busca convertirse en un referente para los jóvenes de la comunidad, promoviendo la importancia de la continuidad académica y ofreciendo la oportunidad de tener un futuro mejor. El hecho de que seis estudiantes hayan terminado el Bachillerato y se hayan matriculado en la universidad es un hito significativo que refuerza este objetivo, ya que pasan a ser referentes para la comunidad y se demuestra que es posible un futuro profesional y personal mejor si se accede a estudios superiores. De este modo, se logra cambiar la percepción sobre los adolescentes, sobre quienes generalmente se prioriza que generen ingresos pensando solo en el presente, en perjuicio de su futuro.
En cuanto a los retos para este nuevo curso, en Estoraques se trabajará para aumentar la implicación de las familias y conseguir que el proyecto se convierta en un elemento integrador en la comunidad. En Morrorrico, la prioridad será consolidar el proyecto durante su primer año completo de funcionamiento.
Está previsto que el equipo de Gambeta de Osona visite Bucaramanga durante el primer y segundo semestre para llevar a cabo talleres de formación para los monitores, los docentes de las dos universidades y de las dos escuelas vinculadas al proyecto, y las familias. La visita también servirá para reforzar vínculos institucionales y establecer nuevas colaboraciones con otras universidades y escuelas interesadas en el proyecto.