En el marco del proyecto Gambeta en Colombia, un equipo de 30 estudiantes de Psicología de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) ha llevado a cabo una jornada psicoeducativa con la participación de 80 niños, niñas y adolescentes del colegio Luis Carlos Galán Sarmiento, en el barrio Estoraques de Bucaramanga.
La iniciativa ha contado con el apoyo de monitores deportivos y estudiantes en prácticas de la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), y ha combinado deporte, educación y desarrollo emocional para fortalecer el compañerismo entre los participantes y mejorar sus habilidades para construir relaciones sanas. Rocío Jiménez, psicóloga del equipo Gambeta, explica que “los talleres se han centrado en fomentar el buen trato desde el consentimiento, la inclusión, la igualdad de género y el reconocimiento de los propios límites y los de los demás, todo ello a través de juegos psicoeducativos”.
Una de las actividades realizadas ha sido “El semáforo del consentimiento”, en la que los niños y niñas debían clasificar diferentes situaciones según si eran comportamientos apropiados (verde), cuestionables (amarillo) o inaceptables (rojo). La otra actividad, llamada “El cómic del buen trato”, consistía en ordenar y analizar historietas para identificar conductas asertivas y no asertivas, fomentando así el pensamiento crítico.
Los niños se han mostrado muy receptivos con la propuesta y han participado activamente en las actividades, agradeciendo la visita de la UNAB. Por su parte, los estudiantes de esta universidad destacaron la calidez y la confianza generadas durante la jornada, que permitieron que muchos niños expresaran sus dudas, miedos y sentimientos con libertad. “Cuando se sienten en un ambiente seguro, los niños se abren con naturalidad y confianza”, explican.
En este sentido, al final de la jornada se vivió una anécdota especialmente emotiva, cuando los niños, de forma respetuosa pero con determinación, pidieron jugar su partido de fútbol habitual, un ritual que, según ellos mismos explican, “¡no puede faltar en ninguna jornada!”.
Así pues, esta jornada ha ido mucho más allá de los talleres en sí, y ha permitido reforzar la seguridad emocional de los participantes, fomentar la empatía y construir vínculos de confianza con los facilitadores. La dinámica entre los estudiantes universitarios y los niños, basada en la cercanía y la complicidad, ha sido clave para el éxito de la iniciativa. Tal como declara Jiménez, “consideramos que el hecho de que los niños, niñas y adolescentes encuentren en Gambeta un espacio para expresarse les permite reafirmarse como individuos, validar sus sentimientos, desarrollar empatía por sus compañeros y mantener su espontaneidad y transparencia, ya que no son juzgados ni corregidos, sino orientados a través del juego y la dinámica”.
Esta ha sido la primera vez que se ha realizado un taller psicosocial masivo con un número tan grande de facilitadores y, visto el impacto positivo que ha generado, ya se está trabajando para repetir la experiencia durante el segundo semestre de 2025. Desde el proyecto Gambeta, se destaca la importancia de crear alianzas estratégicas y aprovechar los espacios de juego como herramienta educativa y emocional.